por Mario Alfredo Galetti y Carlos Alberto Esparrach (*)
La naturaleza de la provincia de Buenos Aires, llena de panoramas y motivaciones tan distintas y atrayentes, no es sino el resultado final de un armonioso equilibrio natural, que es preciso conservar, conocer y amar como algo muy preciado de nuestra tierra. Por ello, hemos querido ofrecer una serie de artículos referidos a especies forestales, presentes en forma espontánea, en distintas regiones de la provincia como un factor de ese delicado balance.
El tala (n.c.: Celtis spinosa)
En primer término hemos elegido el tala ya que es un árbol muy mentado en el folklore nacional, especialmente en el ambiente bonaerense, escaso de especies arbóreas autóctonas.
Los talares se caracterizan por la abundancia de enredaderas y plantas epifitas, como los claveles del aire. Resultan el hábitat propicio de una fauna sorprendente y variada, ya que más de 200 especies de aves encuentran alimento y refugio en los talares. Su pérdida y empobrecimiento provoca la disminución de su biodiversidad original.
Con respecto a su ubicación geográfica, se extienden a lo largo del litoral fluvial y marítimo formando un delgado cordón que puede tener pocos metros hasta varios kilómetros de ancho, desde el noreste de la provincia en las barrancas del río Paraná hasta la bahía de Samborombón y de allí por la costa atlántica hasta Mar Chiquita.
La copa de este árbol es uno de los lugares preferidos por las catitas (Myiopsitta monacha), para establecer sus grandes nidos colectivos. Al ser abandonados por las catitas se instala como inquilino el pato barcino chico (Anas flavirostris), dándose así el caso poco frecuente de un ave acuática que pone huevos sobre un árbol y lejos del agua.
El aspecto más vistoso del árbol es cuando exhibe en el verano sus incontables frutos anaranjados, dulzones, comestibles de maduración estival que se prolonga hacia el otoño. Muy buscados por las aves que contribuyen notablemente a la dispersión de esta especie. Es muy característico ver plantas juveniles de tala debajo de la línea de los alambrados producto de la germinación de las semillas, las cuales luego de pasar por el tracto digestivo de los pájaros, sufren un proceso de ablandamiento del tegumento seminal que favorece la emergencia de la plántula.
Antiguamente las carretas que llegaban a Buenos Aires, cargadas con productos varios de los campos del oeste de la provincia, traían cargamentos adicionales de estas frutitas que eran adquiridas para alimento de las gallinas.
Importancia cultural
El tala se halla presente en el repertorio folklórico regional al menos desde el siglo XVIII. Es mencionado también en el Martín Fierro de José Hernández.
Se cultiva como ornamental y tiene aplicaciones forestales. La madera del tala es dura y pesada, amarillo ocre, apta para cabos de herramientas, carbón y leña. Además tiene diversas aplicaciones en medicina popular para aliviar el catarro, tos, dolores de cabeza, hígado, diarreas e indigestiones. También se usa el descotado de su corteza tomando pequeñas cantidades para abrir el apetito y este líquido sirve a su vez para desinfectar heridas.
Factores que amenazan los talares
En la provincia de Buenos Aires los pueblos más importantes se establecieron sobre la estrecha franja originaria de los talares. La necesidad de leña y madera causó el desmonte descontrolado, interrumpiendo su continuidad territorial.
En las zonas rurales el bosque fue arrasado para realizar pequeños cultivos y el sobrepastoreo lo redujo en muchos lugares a grupos de árboles aislados, debido a que el ganado consumió los árboles jóvenes y el sotobosque. En estas condiciones, en las barrancas, privadas de raíces y cubierta vegetal que fija el suelo, es lavada por las lluvias que la desgasta y derrumba. Uno de los problemas que más afecta a los talares es la extracción de conchilla, usada como material de construcción y tosca para trabajos viales. Con ello desaparece definitivamente el relieve y el suelo donde se asentaba el bosque.
La regeneración natural del tala es muy baja, siendo el déficit hídrico el principal factor de mortalidad de plántulas. Trabajos realizados han demostrado la asociación con hongos formadores de micorrizas arbusculares, lo que permite a esta especie arbórea, explorar mayor volumen de suelo aumentando potencialmente el agua disponible para la raíz.
Pero la mayor amenaza que sufre el talar es que la mayoría de los bonaerenses ignora su existencia. Es imposible conservar aquello que no se conoce y comprende. Por ello es importante llevar a cabo tareas de divulgación para que tomemos conciencia de la importancia de esta especie forestal nativa.
(*): Ingeniero forestal e ingeniero agrónomo respectivamente. Miembros del equipo forestal de la EEA INTA Balcarce.
Fuente: Diario La Capital, 23 de noviembre de 2009
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