por Mario Alfredo Galetti y Carlos Alberto Esparrach *
El objeto de mostrar lo autóctono, para conocerlo mejor y poder amarlo, es el primer paso para llegar a comprender el papel que desempeñan nuestros árboles en esa delicada ecuación que resulta ser la naturaleza. Conservarlos y protegerlos, resulta ser nuestra tarea para mantener ese maravilloso equilibrio natural.
En esta entrega les presentamos a otra especie forestal: sombra de toro, que como el tala -descripto en la edición del 30/11- es un exponente de la diversidad y riqueza de la flora pampeana.
El nombre científico de este árbol es jodina rhombifolia y el nombre vulgar de sombra de toro proviene, según nuestro folklore, de la protección que brinda en campo nativo, la planta a éste animal, especialmente en invierno, cuando el resto de la vegetación está desfoliada.
En otros tiempos no muy lejanos fue muy importante para el hombre. Los indios que poblaban estos lugares lo consideraban sagrado, creían que era un árbol mágico, cuyo uso sólo era permitido a un grupo particular de gente: los machis (curanderos o brujos).
Aspecto y hábitat
Es un árbol por lo general bajo, de 2 a 5 metros de altura, el follaje es perenne (persistente), abundante y rígido que sugiere un poco al del exótico muérdago (ilex aquifolium) el clásico símbolo de Navidad, con el que podría rivalizar en belleza.
Suele crecer en los montes, ya en forma aislada, ya apoyado en algún árbol vecino. Por ésta circunstancia y por el hecho de pertenecer a una familia vegetal en la que abundan los parásitos, se le atribuye un parasitismo al parecer inexistente.
Su área de distribución natural es muy amplia, en la provincia de Buenos Aires se la encuentra en una estrecha faja de un ancho aproximado de 80 kilómetros tierra adentro paralelo a la costa desde San Nicolás hasta Tres Arroyos. También está presente en forma natural en el Sudoeste en los partidos de Puán, Tornquist, Villarino y Patagones.
Su abundante pero casi insignificante floración, tiene lugar en otoño invierno. Varía un tanto, de acuerdo a la latitud, advirtiéndose principalmente por la delicada fragancia que exhalan sus pequeñas flores.
Fructifica de julio a diciembre, meses en los que sus ramitas se cubren de numerosos frutitos carnosos y rojizos que realzan el valor decorativo de la planta.
Aplicaciones y usos
La madera es blanda, de hermosa contextura pero de escasas aplicaciones. Era utilizada, en la época colonial, para hacer los yugos de los bueyes y para ejes de carreta. Antes de labrarla se la sumergía un día en agua, logrando con este procedimiento más dureza y resistencia.
Los frutos en aceite se utilizaban contra llagas sifilíticas. Con sus hojas tostadas y pulverizadas, se curan y desinfectan heridas y úlceras rebeldes. Es febrífugo (baja la fiebre). En infusiones para casos de constipación e indigestión. Se atribuye a su corteza la virtud de curar la disentería (diarrea con sangre). También se lo considera un aliado contra el alcoholismo. Su uso es totalmente contraindicado para embarazadas y niños pequeños.
Por su aspecto decorativo parecido al muérdago, es de uso ornamental en paisajísmo. Su crecimiento es lento y es melífera, con importancia apícola.
(*) Ingeniero forestal e ingeniero agrónomo respectivamente. Miembros del Equipo Forestal de la EEA INTA Balcarce.
Fuente: Diario La Capital, 07 de diciembre de 2009


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